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Asoc. Jerez-Sierra Suroeste: Pueblos que la componen |
TURISMO

Resultado de una larga historia, Fregenal de la Sierra muestra un variado e interesante conjunto de monumentos de interés histórico-artístico. Es el CASTILLO, construcción medieval del último tercio del siglo XIII, su edificación más antigua que constituía una fortaleza de considerables dimensiones, flanqueada por siete torres. En una de ellas, la del Homenaje, se sitúa el acceso principal, en arco apuntado, sobre el cual se contempla un escudo que la tradición atribuye a los templarios. En el interior se construye a finales del siglo XVIII una PLAZA DE TOROS.
Adosada al castillo se encuentra la iglesia de SANTA MARÍA con la que comparte sus lienzos, siendo el más destacable el de la Virgen de Guadalupe del siglo XVII. Fue construida a finales del siglo XIII o comienzos del XIV de la que se conserva su portada principal.
El interior de la iglesia es de gran riqueza decorativa, con un total de ocho retablos, todos del siglo XVIII. Cuenta en su interior con piezas artísticas de gran interés como el Cristo de la Caridad, tallada en madera policromada realizada en el siglo XVI, la figura de San José que data del siglo XVII, en la que destaca el estudio de los paños en movimiento, y el órgano que preside el coro del siglo XVIII.

La iglesia parroquial de SANTA ANA, situada en el extremo norte del pueblo, presenta una arquitectura de mampostería austera, rota en la cabecera por una decoración con gárgolas. Del templo primitivo, de los siglos XV ó XVI, sólo se conserva la capilla y dos tramos de la nave, que esconde, en su interior, una bella bóveda de crucería que da cobijo al Retablo Mayor, atribuido al flamenco Roque Balduque y considerado uno de los mayores tesoros artísticos de Fregenal.
La obra es de talla policromada y dorada con relieves y esculturas exentas enmarcadas por columnas de orden compuesto. El tema iconográfico desarrollado versa sobre la vida de Jesús y de la Virgen María, así como representación de los Apóstoles, Evangelistas y Padres de la Iglesia.

La iglesia parroquial de SANTA CATALINA es un templo del siglo XV, de planta basilical, la nave central está separada de las laterales por pilares formados por tambores octogonales de granito. La cubierta es de alfarje mudéjar. Su fachada principal posee una portada adintelada que data del siglo XVIII y también de la misma época es el otro pórtico elaborado en sillería.

En su interior se encuentran imágenes de gran valor escultórico, la Virgen con el Niño y la de la Piedad. De destacable mención son las pilas de Agua Bendita que se encuentran a la entrada del templo, realizadas sobre capiteles romanos, y que son restos de la extinta ciudad de Nertóbriga.
Otras construcciones de tipo religioso que aún se conservan son los Conventos. Entre ellos se encuentra el convento de LA PAZ, que posee una portada de granito, la cual da acceso a un bello patio y a la iglesia del Convento. En este patio se encuentra la puerta reglar que se abre a un claustro de doble cuerpo.

Junto a éste, el Convento de SAN FRANCISCO que construido entre 1563 y 1620, responde a la tipología de los conventos franciscano. Al templo se accede por un pórtico adintelado de grandes sillares de granito. Pero sin duda lo más impresionante de este edificio es el claustro que responde al canon renacentista de doblar en el cuerpo superior el número de arcos de medio punto del cuerpo inferior.

Pero, es quizás, el Santuario de NTRA. SRA. DE LOS REMEDIOS el que más interés despierta en los visitantes. Está situado a seis kilómetros de la localidad y data de los siglos XVII y XVIII. Su estilo entra dentro de los cánones barrocos, que se acentúan sobre todo en el camarín y en el Retablo Mayor. Consta de unos soportales que recorren el edificio por dos de sus frentes con arcos de medio punto que descansan sobre columnas de granito, que junto a cúpulas de linternas forman un bello contraste de formas. Todo este entorno conforma el escenario donde se celebra la romería en honor a la Patrona.

También se conservan importantes ejemplos de arquitectura civil de familias ilustres y de larga tradición en la villa, calles jalonadas de casas nobiliarias y blasonadas, casas adinteladas con pórticos de granito y remates en las fachadas de escudos que testifican la hidalguía de sus antiguos moradores.En este sentido merece la pena visitar las calles Bravo Murillo o la de Los Remedios, para ver ejemplos de este tipo de arquitectura, para ver escudos de los Jara, Sánchez–Arjona, Figueroas, Colón...

Asimismo, son de obligada visita las diferentes fuentes que posee este municipio entre las que destacamos LA FONTANILLA, construida en 1571.
Por su situación, Fregenal cuenta con unas características físicas y climáticas que van a condicionar el paisaje que envuelve los alrededores de la población, ofreciendo al visitante numerosos atractivos naturales, acrecentados por los pequeños y fértiles valles.
Posee una red compuesta de numerosos caminos rurales donde no sólo se puede realizar senderismo sino también cicloturismo, disfrutando de los bosques adehesados de encinas y alcornoques, pero sobre todo del silencio que envuelve al paisaje extremeño.

Uno de estos caminos es el que discurre paralelo a la carretera que conduce al Santuario de Nuestra Señora de los Remedios, conocido como el CAMINO DE LOS MOLINOS, antiguo itinerario para llegar a la ermita.
Comienza a partir de la Segunda cruz y debe su nombre a que está recorrido por una serie de molinos harineros, tan frecuentes en la comarca, movidos por el agua del arroyo de la Parra, de rueda vertical, de los que se conservan algunos edificios (muchos de ellos en restauración). Casi al final del camino podemos encontrar el BATAN, construcción digna de admirar por el airoso acueducto que aún se mantiene, por el que discurría el agua hasta las palas que generaban la energía suficiente para " batir " las pieles que allí se curtían.
En este camino disfrutaremos de uno de los rincones naturales más bellos de Fregenal, el formado por la FUENTE DE LA PARRA. Aquí podemos encontrar un auténtico bosque adehesado de encinas, donde el manto se cubre de retamas de flores blancas y amarillas, de jaras y jaguarzos.
Pero no sólo está presente la encina, también el alcornoque, los pinos piñoneros y los acebuches (forma salvaje del olivo). También encontraremos fresnos, árbol ligado a la historia de Fregenal a la que da nombre y como homenaje se representa en su escudo. Disfrutaremos del aroma que desprende el tomillo, el orégano y algunas plantas con diferentes aplicaciones medicinales.
Para los amantes de la micología esta zona ofrece gran atractivo ya que, si las condiciones son favorables, podremos encontrar una variada muestra de Amanitas, Boletos, Russula, varias especies de champiñones, lepiotas y un largo etcétera.
Otro camino alternativo puede ser el llamado CAMINO VIEJO de Valencia del Ventoso donde podemos disfrutar de grandes extensiones de campo abierto e incluso de zonas adehesadas que serán una constante en nuestra comarca.
Siguiendo este camino tomaremos una variante que se encuentra a la derecha a unos dos kilómetros de comenzado el trayecto. Este nuevo itinerario nos llevará hasta la ermita visigoda de San Miguel, que se encuentra ubicada en un paraje maravilloso de chopos y álamos que unido a sus restos le dan un cierto halo de misticismo y de sentimiento romántico. Pero para llegar a este lugar es importante primero llegar a la fuente del mismo nombre que se encuentra siguiendo la variante antes indicada.
Bello es sin duda el otro camino que se ofrece, conocido en el lugar como el CAMINO DE LAS HUERTAS al discurrir por una zona sembrada de pequeñas huertas. Tiene su inicio este camino en el cruce de la Nacional 435 y adentrándonos en él podemos admirar el colorido de pequeñas casitas sobre las extensiones del verde de los sembrados y el ornamento de los árboles frutícolas en flor. Existen pequeños prados que pueden servir de confortable " parada " de descanso.
Pero si éstas son las rutas que se aconsejan, no son las únicas, ya que existen infinidad de caminos rurales de los que poder disfrutar como el de la PITERA por llevar a una fuente que popularmente se conoce con este nombre, o el CAMINO VIEJO DE Higuera la Real que igualmente discurre entre pequeñas huertas. También es interesante el que lleva hacia el PUENTE DEL MORIANO, conocido como el de CEGÓN, estrecho camino que serpentea entre huertas y pequeñas extensiones de arboleda que le dan frescor en esas tardes donde comienza a apretar el fuerte sol del verano.
Paralelo a estos caminos, discurren una infinidad de pequeñas rutas rurales que permitirán conocer un poco más la belleza de estos contornos, y en las que podemos encontrar diversas variedades, no sólo de especies endémicas como puede ser el mesto (cruce entre el alcornoque y la encina), también especies más conocidas como chopos, álamos... Plantas aromáticas, medicinales, culinarias, no en vano abundan el tomillo, el orégano, los hinojos, las jaras. Grandes extensiones de campos cubiertos de amapolas, margaritas...
Campos donde se pueden ver conejos, zorros, nutrias, jinetas y tejones, entre otros. Cielos surcados por cigüeñas, águilas calzadas y águilas culebreras, jilgueros, ruiseñores, etc.
En cuanto a infraestructuras de alojamientos se dispone de dos hoteles de diferentes categorías. El Hotel Cristina, de tres estrellas que consta de 39 habitaciones y una suite dotado de un completo servicio. Posee varios salones, pub, cafetería... y el Hotel Fregenal, de dos estrellas y que dispone de 28 plazas distribuidas en habitaciones dobles y sencillas, así como cafetería y terraza.
Para degustar los productos ya transformados o curados, nada mejor que dirigirnos al variopinto conjunto de bares y tabernas existentes en el pueblo, destacando sobre todo las que se encuentran en el casco histórico, bares cuya especialidad son los productos del cerdo iberico, además de quesos de cabra y oveja.
La gastronomía nos ofrece diferentes tipos de carnes de animales del país, pudiendo degustar la mandanga, la caldereta, hasta las sesadas y castañuelas (glándulas salivales del cerdo), demostrándose que del cerdo se aprovecha todo.
También encontramos bares especializados en asados; todos estos platos pueden acompañarse con los vinos de la tierra, conocidos como "vinos de pitarra", unos vinos fuertes pero de buen sabor. Tampoco podemos olvidar la rica y variada repostería, entre la que encontramos, dulces que al igual que los platos dependen de la época, así pestiños para Navidad, endulzados con miel, buñuelos de viento y huesos de santos para las fiestas de Todos los Santos, o dulces omnipresentes en todas las casas como las perrunillas (tortas de manteca de cerdo, huevo y azúcar) y las magdalenas.
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