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Asoc. Jerez-Sierra Suroeste: Pueblos que la componen |
TURISMO

Sin lugar a dudas el Valle de Matamoros es un lugar pintoresco, situado, como su propio nombre indica, en un valle natural, ofrece una topografía llena de irregularidades y fuertes pendientes. Cualquier viajero que circule por la N-435 se verá obligado a hacer una parada y tomar algunas fotografías atraidos por la belleza del paisaje y sus hermosas vistas.

La arquitectura civil de la población presenta la disposición urbanística propia de los pequeños asentamientos rurales establecidos por toda la región. Muchas de las casas disponen ante sus fachadas de singulares calzadas para adaptar el acceso a las irregularidades del terreno. De sus típicas calles destaca el diseño retorcido y empinado, así como sus topónimos, entre los que podemos citar las calles "Cabra", "Cancilla o Rompeculos", "Erita", "Borbollón", etc.

También se conservan antiguas fuentes como las de Borbollón, El Coso, Barranquillo y Vázquez. De las viejas ermitas San Gregorio, San Benito y Bujardo, sólo quedan sus cimientos.

Junto al paseo por todo el municipio hay que unir la visita a la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción por ser el monumento más importante. Nos encontramos ante una construcción de medianas dimensiones, fabricado en mampostería y datado en el siglo XVI.

Se compone de una única nave dividida en tres tramos, con una cubierta de bóveda apuntada y una cabecera de tipo cuadrangular con una sencilla labor de crucería en forma de estrella. Por el costado de la Epístola se anejan al cuerpo de la Iglesia, la Sacristía y dos pequeñas capillas donde se sitúan varias esculturas. Una de estas capillas ostenta también una cúpula con pinturas de singular interés.
El casquete aparece compartimentado en doce espacios mediante pilastras con decoración de roleos, y en cada uno de ellos se representa un apóstol de cuerpo entero. En el cierre se sitúa la paloma del Espíritu Santo enmarcada entre nubes y otros componentes de disposición circular. Debajo de cada apóstol aparecen sus nombre y un párrafo del Credo.

Por delante de la fachada frontal del edificio se sitúa un atrio de atractiva morfología, obra del XVII, añadido al muro originario de los pies. En sus tres costados se abren arcos de medio punto realizados con ladrillo y piedra. El muro del lado de la Epístola se prolonga en altura para originar una espadaña que se alza paralela al eje mayor de la nave, configurando un elemento poco usual en su disposición, pero de indudable interés, semejante a una torre-fachada de disposición lateral. El remate presenta campanario de medio punto angrelados, con pilastrillas laterales y diversos pináculos y otros componentes definiendo la coronación.

Bajo el atrio se abre la puerta del Perdón de la iglesia, obra gótica consistente en arco granítico apuntado con archivoltas sobre placado de granito. Otra portada, adintelada, con elementos compositivos ejecutados en mampostería encalada, enfatizada por un atrio en el que se dispone una hornacina, se sitúa en el costado del Evangelio.

Al interior merece citarse la pila bautismal, pieza de cerámica policromada, en la que se aprecia la superposición de múltiples capas de pintura, con relieve agallonado, sobre pie compuesto por una columna con su capitel.

El retablo mayor, pieza de reducidas dimensiones, datado en el siglo XVII, merece especial atención. Consta de tres cuerpos sobre banco, con pequeño ático de coronación, en el que se intuye la falta de algunas piezas de remate.
Columnas exentas definen las entrecalles, apareciendo entre los cuerpos un sencillo cornisamento. Aletas laterales y otros componentes decorativos completan la estructura de la entalladura. El banco ostenta cuatro placas con relieves policromados.
En la calle central se abre una gran hornacina, con una pintura encima, hoy desaparecida, como también la correspondiente al ático. En las calles laterales se disponían tres pinturas, faltando en la actualidad, igualmente, la del cuerpo alto de la derecha. Las que perduran son realizaciones sobre tabla, representando La Anunciación, Presentación en el Templo, La Magdalena, Sueño de Jacob y Llanto de San Pedro. Lamentablemente el retablo, pese a su destacado valor se encuentra en muy deficiente estado de conservación.
En la sacristía existe un arcón con cajonera, de una bella ornamentación dentro de su sencillez, realizado en 1693 por el maestro de carpintero portugués Domingo Iván, según consta en la obra.
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